MORELIA, Michoacán. — Un grupo armado del Cártel Michoacán Nueva Generación (CMNG) emboscó a personal del Ejército y de la Guardia Nacional sobre la carretera libre Pátzcuaro-Uruapan, a la altura del entronque con la caseta de cobro hacia la Autopista Siglo 21, desatando un enfrentamiento violento que duró varios minutos.
Los agresores, liderados por Ángel Chávez Ponce, “El Camaleón”, y su hermano Serafín, se apropiaron de vehículos y un autobús, que incendiaron para bloquear la ruta de las autoridades y asegurar su escape. El operativo federal desplegado en la Región Lacustre busca dar con los responsables de esta ola de violencia.
Perfil del criminal
“El Camaleón” es identificado como el presunto asesino de Cristal García Hurtado, comisaria de la Guardia Civil en Pátzcuaro, y su historial incluye homicidios, secuestros y extorsiones en la región. Vinculado también con el asesinato de Hugo Figueroa, sobrino del cantante Joan Sebastian, ha operado desde La Huacana y controla zonas clave como Pátzcuaro y Ario de Rosales.
A pesar de su captura en Aguascalientes en abril de 2024, Ángel Chávez fue liberado por fallas legales en su detención, regresando a su actividad delictiva con total impunidad. Su historial muestra años de ataques, bloqueos carreteros y enfrentamientos con autoridades, siempre asegurando su huida gracias a su conocimiento del terreno y apoyos criminales.
Antecedentes recientes
El 22 de septiembre, El Camaleón lideró bloqueos y enfrentamientos similares, con quema de vehículos y cierre de carreteras, demostrando la capacidad de terror y movilidad de las células del CMNG. Su patrón de violencia ha sembrado miedo en Michoacán y sigue representando un reto para las fuerzas federales y estatales.
🗞️ Desde el escritorio de Cúpula Potosina
En Michoacán, la violencia no da tregua. Cada ataque de “El Camaleón” recuerda que la impunidad y la coordinación criminal permiten a los delincuentes actuar con precisión y brutalidad. Los operativos federales son constantes, pero cada liberación y cada hueco legal fortalecen la sensación de que la guerra contra el crimen organizado es un juego peligroso donde la ley muchas veces llega tarde.
