NUEVA YORK. — A bordo del Air Force One, rumbo a Tel Aviv, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, soltó una frase que encendió titulares en todo el mundo: “La guerra ha terminado. La guerra ha terminado, ¿lo entienden?”.
El anuncio llega tras meses de presión internacional y tensas negociaciones entre Israel y Hamás, que culminaron en un acuerdo de alto al fuego que incluye la liberación de rehenes, la retirada parcial de tropas israelíes de Gaza y la apertura de corredores humanitarios para el ingreso de alimentos y medicinas.
Trump aseguró que confía en que el alto al fuego “se mantendrá”, argumentando que “la gente está cansada” del conflicto. “Todos están felices, ya sean judíos, musulmanes o países árabes… todos los países están bailando en las calles”, afirmó el mandatario en tono triunfal, mientras se dirigía a la región para participar en reuniones con el primer ministro Benjamín Netanyahu y posteriormente en una cumbre de paz en Egipto junto al presidente Abdel Fattah el-Sisi.
El presidente israelí, sin embargo, fue más cauto. Netanyahu había declarado horas antes que “las operaciones no han concluido completamente”, dejando entrever que aún quedan tensiones por resolver en Gaza y Cisjordania.
El anuncio de Trump marca un nuevo intento de Estados Unidos por reposicionarse como mediador global, luego de dos años de una guerra que dejó más de 67 mil muertos y una devastación humanitaria sin precedentes en Gaza.
🗞️ Desde el escritorio de Cúpula Potosina
Trump no solo intenta poner fin a una guerra: intenta recuperar un papel protagónico en la política mundial. Su frase —tan simple como provocadora— podría ser vista como un gesto de esperanza o una declaración prematura.
Porque si algo enseña la historia del Medio Oriente, es que los silencios entre guerras rara vez son paz, y las treguas casi nunca son el final.
¿Terminó realmente la guerra… o apenas comienza otro capítulo?
